Junín: coordinador "parejista" de La Libertad Avanza expulsó a militantes de Las Fuerzas del Cielo
La dirigencia local de Junín del espacio liderado por Sebastián Pareja atraviesa una de sus crisis más profundas: los “militantes mileístas” (aquellos genuinamente alineados con las ideas de Javier Milei) están siendo sistemáticamente marginados de las estructuras partidarias, en lo que sus detractores definen como “prácticas ruines y traicioneras”.
El epicentro de la disputa es Alberto Pascual, un dirigente que supo militar en el randazzismo y que, tras adherir al armado bonaerense de Pareja, obtuvo primero un cargo en el Programa de Atención Médica Integral (PAMI) y luego colocó a su gente en la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS) y en Escuela de Formación Debate y Análisis Político (EFDAP), concentrando así gran parte del poder local.
Fin. ✅️
— Traductor 🥹💕💐 (@TraductorTeAma) May 1, 2025
Sin embargo, hoy Pascual se presenta ante el electorado con el grito de “¡viva la libertad, carajo!”, pintándose de libertario, tan a contramano de su pasado cercano a las ideas de Sergio Massa, a quien acompañó durante 2023.
Las acusaciones más duras llegan desde dentro de La Libertad Avanza (LLA). Los concejales Juan Manuel Cornaglia Re y Belén Veronelli denunciaron a Pascual de “cínico” y de actuar con “muy pocos códigos”, y relataron que varios de los jóvenes que él mismo reclutó para robustecer su imagen en redes fueron “descartados” tras negociar su militancia con la agrupación Las Fuerzas del Cielo (la línea interna que conducen Santiago Caputo, Nahuel Sotelo y “El Gordo Dan”).
El detonante de la purga fue el lanzamiento provincial de Las Fuerzas del Cielo, programado para el 10 de mayo en Junín.
Según testimonios recogidos por militantes desplazados, la cúpula parejista entró en pánico ante el crecimiento de ese sector y ordenó expulsiones y “cortes de cabezas” indiscriminados a quienes difundían el evento. Incluso, el propio Pareja habría sembrado versiones en medios afines asegurando que Santiago Caputo ya no formaba parte de LLA, una acusación que los protagonistas califican de fake news.
Para varios analistas locales, estas conductas revelan no fortaleza, sino justamente lo contrario: un liderazgo que se fragiliza, se atomiza y recurre al autoritarismo para mantenerse cohesionado.
“Cuando un espacio político exhibe su peor cara, con persecuciones internas y difamaciones, es porque carece de un proyecto claro y de confianza en su propia dirigencia”, opina un referente de la oposición de Junín.
Con apenas 6 meses de cara a las elecciones de medio término, la crisis interna del parejismo juninense podría tener consecuencias electorales: al dividir fuerzas y mostrar fisuras, el espacio corre el riesgo de ahondar su aislamiento y de entregar terreno a otras opciones, tanto dentro de la coalición de gobierno como en el peronismo local. Por ahora, la batalla se da puertas adentro; pero en breve, el veredicto lo tendrán las urnas.








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